Por la mañana

La mañana nos sorprendió
en apasionada entrega
y la luz,
Te mostró mi cuerpo entrelazado al tuyo.
Desnudo,
yacía sin fuerza en la cama.
La noche nos había consumido
y el fuego,
se había apagado en suave armonía.
!Lástima!
mi sexo se te reveló inerte,
sin fuerza, sin vigor.
Me tocaste,
y tus manos me devolvieron la fuerza.
Entonces:
Viril y erecto te seduje
y te amé por la mañana.

Fernando de la Luz