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Benito Juárez García

Benito Juárez GarcíaBenito Juárez García, sin duda alguna uno de los personajes más sobresalientes del azaroso siglo XIX mexicano, es el primero de los próceres de nuestra historia que, de manera inusual, marca un hito en la movilidad social al escalar todos los niveles y estatus, ascendiendo de indígena zapoteca, sin el conocimiento siquiera del castellano, a presidente de la república, para asombro de todos los estudiosos de la sociología.


Hijo de Marcelino Juárez y Brígida García, indígenas zapotecas, nace en el caserío de San Pablo Guelatao, enclavado en la cadena montañosa conocida en ese entonces como la Sierra de Ixtlán (hoy Sierra de Juárez), al norte del estado de Oaxaca, el 21 de marzo de 1806, según se hace constar en su fe de bautizo, dado que en ésta se asienta: “En la Iglesia Parroquial de Santo Tomás Ixtlán, en 22 de marzo de 1806: yo, don Ambrosio Puche, Vicario de esta Doctrina, bauticé solemnemente a un niño que nació un día antes, a quien nombré Benito Pablo”. Huérfano a muy temprana edad queda bajo la tutela de su tío Bernardino, dedicándose a las labores del campo como peón y pastor de ovejas hasta que, en 1818, abandona su terruño y a pie, emprende el camino hacia la ciudad de Oaxaca en busca de su hermana Josefa, quien trabajaba de sirvienta en la casa del señor Antonio Maza, donde es aceptado como trabajador doméstico. Poco tiempo después es recibido como aprendiz de encuadernación en el taller del señor Francisco Antonio Salanueva, fraile lego de la Orden Terciaria Franciscana, quien lo acoge en su casa, lo enseña a leer y escribir el español, convirtiéndose desde ese momento en su protector y lo inscribe en el Seminario de la Santa Cruz.


Al declinar la carrera eclesiástica, ingresa en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca y obtiene la licenciatura en jurisprudencia a los 27 años; con el tiempo llega incluso a ser rector del mencionado instituto, donde además impartía clases aun siendo alumno. Recién egresado comienza a ejercer la abogacía y se aboca a la defensa de los indígenas en litigios de tierras. Dada su inteligencia y tenacidad asciende rápido en el desempeño de puestos en la administración municipal, es electo diputado local y desde ese escaño manifiesta su abierto apoyo a las reformas liberales propuestas por don Valentín Gómez Farías, lo que le ocasiona ser deportado del estado de Oaxaca, refugiándose temporalmente en el estado de Puebla. Al regresar a Oaxaca, años después es nombrado Juez de Primera Instancia y contrae matrimonio con Margarita Maza. En 1844 es designado Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.


En 1847 se traslada a la ciudad de México en calidad de diputado federal y a fines del mismo año regresa a Oaxaca en calidad de Gobernador Interino, donde se dedica de lleno a impulsar la educación en su estado, duplicando durante su periodo el número de escuelas. Es de llamar la atención el hecho de que haya puesto al servicio de la ciudadanía un escritorio público, donde cualquier persona, sin importar su condición social, pudiera solicitar una entrevista con el gobernador. Al terminar su gestión regresa a impartir clases y retoma su profesión como abogado postulante.


Después de la intervención norteamericana, al regresar Santa Anna al poder, Juárez, al igual que otros connotados liberales, es desterrado del país. Sale a Cuba y después se establece en la ciudad de Nueva Orleáns un tiempo, estancia durante la que afianza su amistad con Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga y otros. Viaja a Panamá para llegar al puerto de Acapulco e incorporarse a la Revolución de Ayutla, poniéndose a las órdenes del general Juan N. Álvarez. Al caer Santa Anna y ocupar Álvarez la presidencia de la República es nombrado Ministro de Justicia e Instrucción Pública, época en que se promulga la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios (conocida como Ley Juárez), con la que fueron abolidos los fueros y privilegios que tenían los militares y el clero en general por encima de otras personas.


En enero de 1856 retorna a su natal Oaxaca como gobernador de la entidad y al jurarse el 5 de febrero de 1857 la nueva Constitución Política éste la promueve en todo el estado. Regresa a la ciudad de México al ser electo Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el 20 de noviembre de 1857, cargo del que solicita licencia el mismo uno de diciembre en que había tomado posesión del mismo, al ser nombrado por Ignacio Comonfort Secretario de Gobernación. El 17 de diciembre de 1857 se proclama el Plan de Tacubaya, por el que se desconoce la Constitución de 1857, y Comonfort adquiere facultades omnímodas de parte del Congreso, tomando como una de sus primeras medidas el encarcelamiento de Juárez. Al autonombrarse presidente de la República Félix Zuloaga, el 11 de enero de 1858, Comonfort decide liberar a Juárez, quien en esas circunstancias se constituye en el Presidente Sustituto de la República y enarbola desde ese momento la lucha por las libertades, la Reforma y el orden constitucional recién establecido por la Constitución de 1857, quedando asentado todo esto en la cata que dirige a la nación desde la ciudad de Guanajuato el 18 de enero de 1858, en la que destaca que desde ese momento el país se regirá únicamente por el imperio de la ley, expresándolo de la siguiente manera: La voluntad general expresada en la Constitución y en las leyes de la nación se ha dado por medio de sus legítimos representantes, es la única regla a que deben sujetarse los mexicanos para labrar su felicidad a la sombra benéfica de la paz.


A partir de 1958 Juárez comienza su primer peregrinaje en pos de cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de 1857 y la aplicación de las ya famosas Ley Juárez, Ley Lerdo y Ley Iglesias, conocidas genéricamente, en una primera etapa, como las Leyes de Reforma. De Guanajuato Juárez y su gabinete pasan a Guadalajara, donde se suscita el episodio histórico de que ante el intento de asesinato del presidente de la República, interponiéndose entre el presidente y los soldados Guillermo Prieto arenga a los soldados a deponer las armas, diciéndoles: los valientes no asesinan.


Ante el avance del ejército conservador Juárez y su gobierno se trasladan a Manzanillo y de ahí embarcan rumbo a Panamá, Cuba y Nueva Orleáns, para posteriormente regresar por el oriente y desembarcar en el puerto de Veracruz, donde se establece el gobierno federal hasta el triunfo de la Guerra de Reforma y desde donde el presidente Benito Juárez promulga a la nación las Leyes de Reforma (12, 23, 28 y 31 de julio de 1859). Con la batalla de Calpulalpan, el 22 de diciembre de 1860, en que el general Jesús González Ortega derrota a los ejércitos conservadores al mando del general Miguel Miramón, los liberales ganan la guerra y el uno de enero de 1861 Juárez hace su entrada en la ciudad de México.


Establecido el gobierno en la ciudad de México y restablecido el Congreso, Juárez fue electo por una apretada votación presidente Constitucional de la República por un periodo de cuatro años, que dio inicio el 15 de junio de 1861. Con motivo del desastre económico provocado por la guerra durante esos tres años Juárez presentó ante el Congreso una iniciativa de ley para suspender los pagos de deudas y obligaciones extranjeras durante dos años, misma que fue aprobada en julio de 1861, hecho que suscitó la reacción de las potencias extranjeras acreedoras (España, Francia e Inglaterra), que se reunieron en Londres y suscribieron un convenio el 31 de octubre de 1861 para reclamar el pago y decidieron enviar tropas a México. El gobierno federal logró entablar pláticas con los representantes de España, mediante un documento conocido como Los Preliminares de la Soledad, mismo al que se adhirió Inglaterra, retirándose con sus tropas del territorio nacional el 9 de abril de 1862, al suspenderse las negociaciones de la Convención de Londres. Francia no cedió y con francas intenciones imperialistas hizo avanzar sus ejércitos hacia la capital del país, librándose la famosa batalla del 5 de mayo de 1862, en que los ejércitos franceses fueron derrotados por las fuerzas mexicanas al mando del general Ignacio Zaragoza. Un año más tarde, con nuevas tropas y artillería pesada, los franceses, al mando del general Forey, avanzaron a la capital del país, teniendo que salir de ella el presidente Juárez y su gabinete el 31 de mayo de 1863, en un segundo peregrinaje que duraría hasta julio de 1867 en que, derrotados los franceses y vencidas las fuerzas leales a Maximiliano de Habsburgo, se restaura la República y nuevamente Benito Juárez entra en la ciudad de México el 15 de julio de 1867.


Una vez restaurada la República Juárez se reelige en dos ocasiones más y gobierna hasta el día de su muerte, acaecida el 18 de julio de 1872. Con su muerte terminan catorce años de la historia de México en que se decidió el destino del país, y las instituciones republicanas, depositarias de la incipiente democracia, sobrevivieron a la feroz lucha entre conservadores y liberales. Juárez, hombre de su tiempo, legislador, jurista, gobernante apegado al Derecho y al imperio de la ley, prepara el camino para el advenimiento del México moderno y sienta las bases y prioridad del Estado por encima de cualquier otra institución.

José María Luis Mora José María Luis Mora

Valentín Gómez FaríasValentín Gómez Farías
Juan N. ÁlvarezJuan N. Álvarez
Ponciano ArriagaPonciano Arriaga
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